Análisis crítico del proyecto Guggenheim Urdaibai

Análisis crítico del proyecto Guggenheim Urdaibai: 7 tesis a contraste y 5 propuestas                                                                                                         

 Egunon denori

 Nire berbak oso kritikoak izango dira baina baikorrak ere. Mahai gainean jarriko ditut hainbat proposamen eta gomendio. Hori da nire asmoa behintzat.

 Urdaibai eta Guggenheim dira hitzaldi honen ardatza baina ezin aztertu Euskal Herriaren asterketa orokor bat ezpada.

Unibertitateko irakasleok, adituak bezala, libreak gara pentsatzen duguna esateko. Hori bera da gizarteak eman digun funtzioa. Egia da idatzia eta hitz egiten dugunok erratu ere egiten garela. Noski! baina egia handiagoa da gure hitzak deserosoak egiten zaiela agintariei. Entzuten ez dutelako nahi sarritan.

Salvo que ostentemos un cargo institucional y la lealtad y la prudencia sean obligadas, los profesores universitarios tenemos adquirida nuestra libertad para decir lo que pensamos sin ataduras y desde el buen entender de nuestra especialización universitaria. Si no dijéramos lo que pensamos, por conveniencia o subordinaciones, nos traicionaríamos a nosotros mismos ya que tenemos un sueldo fijo por pensar, enseñar e investigar y ser una conciencia crítica y constructiva.

Barkatuko nauzue euskaraz ez jarraitzeko, oraindik errestasun nahikorik ez dudanez gazteleraz joko dut hemendik aurrera.

 El marco conceptual-resumen de la ponencia sería:

- Este país tiene necesidad de algunos equipamientos culturales prioritarios y el que nos ocupa estaría en la segunda fila no en la primera, lo que quiere decir que otros debían acometerse antes, y ese en todo caso después. Es de forzoso abordaje, sólo en la parte del contrato anterior que termina; y, en todo caso, no podría ser tan caro como para agotar los presupuestos para los prioritarios.

- Sería interesante, dentro de ciertos límites estrictos, un proyecto fuerte de “arte- naturaleza” para la comarca pero no como único proyecto –caben otros en Gernika y Bermeo o Busturialdea- ni necesariamente con la marca Guggenheim porque en eso, en “arte- naturaleza”, la fundación no tiene experiencia ni know how, y más parecería una compra de marca que de un saber hacer con su red de contactos. Con todo no hay que subvalorar ni mucho menos el valor de la marca Guggenheim si el proyecto a definir así lo aconsejara pero ese es el orden y no el contrario. En “arte- naturaleza” cuesta más la obra –normalmente efímera- que la edificación y no es, en general, para un turismo de masas salvo para alguna obra puntual e impactante, y cuya estructura de gestión y planificación puede lograrse mediante concurso internacional de programadores como, por cierto, debió hacerse en Tabakalera –tal y como propusimos algunos expertos en su momento- y no se hizo.

 - Urdaibai como comarca estancada y abandonada hasta ahora necesita la ejecución de un Plan Integral de inversiones económicas –en Gernika y Bermeo especialmente-, culturales y medio ambientales, que complete la decisión ya presupuestada de los túneles de acceso. Haber sostenido que la comarca se salvaría con un proyecto panacea, incierto, (puede salir bien o mal), caro y agotador de recursos fue un error. Y algo hay de rectificación cuando se dice que sería un ”elemento nucleador de arranque”. Pero el arranque de qué, si no hay, por el momento, ningún plan general comprometido mientras podemos llorar todos juntos, por ejemplo, viendo las ruinas industriales de “La Vega” guerniquesa.

De todos modos -y es una boutade- a lo mejor va a salir ganando Busturialdea con la polémica al situarle en el mapa de los partidos que se disputan por tener la iniciativa tras años de abandono. Tras la decisión reciente del Gobierno Vasco (GV-EJ) de invertir 132 millones en una serie de proyectos y el mantenimiento en principio por parte dela Diputación Foral de Bizkaia (DFB) de la reserva de 133 para el proyecto Guggenheim en la comarca habría que creer que hay 262 millones hipotéticos (que seguro que se reducen a la mitad y a pagar a medias si se ponen de acuerdo).

- Aparte de todo esto, como hay que renegociar el contrato Guggenheim hay varias alternativas para aprovechar la marca, no necesariamente en Urdaibai.

-Desde estas premisas se plantea una alternativa de equipamientos culturales prioritarios en el país, se sugiere un nuevo equipamiento Guggenheim a ubicar preferentemente en Bilbao si fuera de net art, y en Gernika, Bermeo o Sukarrieta si fuera de “arte- naturaleza”, pero de coste limitado y primando el contenido y la experiencia cultural.

Sostendré siete tesis que chocan con lo que se está haciendo institucionalmente en el caso que nos ocupa.

1. Sorkuntza eta jakintzari lehentasuna eman/ Darle prioridad al saber y a la creación.

Es una cuestión central. En la era inmaterial hay que darle prioridad al saber de las personas, a la creación y a los contenidos culturales. En la era de la materia gris la cultura es uno de los grandes carriles de las autopistas del conocimiento.

En la era Internet se valoran más los contenidos que los soportes; más las funciones, significaciones y utilidades que el modo de lograrlas. Y tras el desarrollo formidable de los medios, hay una vuelta a las ideas, a la materia gris, al saber y a las personas en la era del conocimiento. Y a lo peor no hemos llegado hasta ahí, todavía. En este plano estamos aún en tránsito. Aún tienen más prioridad los sistemas de información, o la propia información como ítem, que el conocimiento, los contenidos, la cultura y el aprendizaje.

En los últimos años, y con la sociedad post-industrial y de los valores inmateriales, se ha producido una revalorización de la cultura y una consideración sistémica de la cultura. Por un lado, los cambios sociales, culturales y políticos suscitan una gran preocupación por la preservación de la diversidad, por la transmisión intergeneracional, por el desarrollo de la identidad, por la creación propia y por el acceso a la comunicación, y todo ello en la época de la globalización cultural, de la mezcla de conflictos geopolíticos y derivadas civilizatorias, de diferenciación entre culturas de Estado y de comunidades. Por otro lado, la centralidad económica del conocimiento también ha contribuido a su complejización conceptual y al peso central de lo cualitativo e inmaterial (recursos informativos, conocimiento, aprendizajes, contenidos, estéticas…) en el perfil de las sociedades avanzadas.

Concebida la cultura en sentido amplio como lo opuesto a lo natural, como lo socialmente construido, y fundamento de la diferencia entre la humanidad y las otras especies, lo cierto es que la cultura es el fundamento de la forma de la participación humana en el ecosistema del que forma parte, depende y transforma. Si, por un lado, representa la conquista colectiva de los saberes y puede representar la gestión de la naturaleza al servicio de la humanidad y de los equilibrios naturales; por otro lado el conocimiento también puede destruir la naturaleza o desintegrar sociedades.

Pero por un lado, seguimos mentalmente instalados en la era industrial y, por otro, en la líquida visión posmoderna y de difusos principios que se adaptan a las conveniencias y que se utilizan como retórica de legitimación pero no como principios rectores de actuación.

Las instituciones aun no lo saben; pero están instaladas lamentablemente,, por un lado, en la era industrial y, por otro, en la líquida visión posmoderna. En la cruda realidad privilegian continentes sobre contenidos, difusión de contenidos sobre producción, y producción sobre creación. No creen en la creatividad cultural y en promover las condiciones para generarla y, en la crisis, la sacrifican más y la subordinan a la cara edificación.

La querencia por el cemento y por la arquitectura es propia de muchos políticos. La arquitectura es visible, la inversión en las personas no.

Por ejemplo, los presupuestos de Cultura de Bizkaia se desplomaron en el 2010 un 39%, cuando la media fue de un 12%, para hacerle sitio a la reserva de un millón de euros para el proyecto Urdaibai. Eso significa menos programación o menos ayuda a ABAO o al Teatro Arriaga. Es uno de los problemas de los proyectos caros, se hacen a costa de otros.

Si lo asume sola la DFB el problema será inasumible para Bizkaia salvo que lo redimensione y, para ese viaje es mejor redimensionarlo ya hacia una unidad de criterios sociales e institucionales.

El destino de los recursos públicos, en la era inmaterial, deberían darle centralidad a la cultura y al arte en lugar de sacrificarlas.

La obsesión edificatoria disfraza una preocupante falta de ideas nuevas. La apuesta por la monumentalidad o la sorpresa para la posteridad es una tentación política, y también la repetición de fórmulas. La innovación es otra cosa.

El éxito arquitectónico, urbanístico, turístico y de imagen de ciudad que tuvo el “efecto Gehry” en Bilbao –un antes y un después que abría la arquitectura del siglo XXI- fue sorprendente, incluso para sus promotores; y decisivo. Después fueron decenas las ciudades en el mundo y en el Estado Español que pretendieron emularlo, con arquitecturas de firma, rompedoras y caras: la megalómana Ciudad dela Cultura de Santiago, el Auditorio y el TEA de Tenerife,la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, los edificios del Foro de las Culturas en Barcelona, los proyectos de Ciudad del Flamenco de Jerez o de Museo de Cantabria en rascacielos…Los resultados fueron muy limitados, en algún caso por ver y, en otros, desastroso.

Los arrasadores continentes para beneficio de constructores y de estudios de arquitectura –insistentemente extranjeros- dejan exhaustas las arcas para los contenidos culturales y empobrecidos de funciones esos edificios. El mundo al revés. El continente deseca el contenido (Oteiza habría reflexionado ahora sobre este lado no estético del vacío). La experiencia cultural trasmutada en abducción.

Ya en junio 2008 (prensa 25-6-08) el Diputado propuso la necesidad de un segundo edificio para exposiciones de gran tamaño que al actual Guggenheim ya le resultan complicadas de acoger. O sea la idea era edificatoria y de tamaño.

Una cultura minoritaria debe saber donde hace el esfuerzo y no es el caso

Y además como, decía Llatzer Moix en Deia, si ya sois el nº 1 mundial “para qué queréis ser también el 27” y además con el riesgo de equivocarse y de dañar al 1.

Si aquella flauta sonó, sobre todo, por el genio de Gehry (aderezada con el prestigio y fondos Guggenheim), ahora se corre el riesgo de romper el cántaro al llevarlo otra vez a la fuente. Nos haría falta ser más innovadores.

En el fondo no creemos en nosotros mismos: la materia gris, los flujos…..que son los valores añadidos de nuestro tiempo. Somos más artesanos que artífices de nuestro futuro.

Nuestro país –heredero de una Ilustración polarizadamente material y práctica, poco intelectual y de un industrialismo sólido y en demérito de las humanidades – aun no ha apostado por lo inmaterial, lo mudable, lo cualitativo, el valor añadido inmaterial, el capital humano individual y colectivo o la innovación social. Ni en los presupuestos asignados a Cultura en las Administraciones. En algunos temas no terminamos de entender nuestro tiempo. Tenemos complejo de nuevos ricos, de que todo, hasta la originalidad, se compra con dinero en lugar de invertir en las personas para crearla.

Nos la jugamos en el conocimiento. Pero para ser justos, en economía industrial y postindustrial sí valoramos el I+D+i, el saber, como puerta de futuro. En cambio, en cultura no valoramos el saber, el genio y la preparación como bases de nuestra cultura y de nuestra economía de futuro. Con ello pierde la cultura vasca.

O sea, necesitamos otra mirada colectiva y otro enfoque de la política cultural pero no es inútil constatar, para rectificar, que tenemos una clase política perdida y desubicada sobre estos retos, más allá de la innovación tecnológica.

2. Natura, esagutza eta garapen arteko gatazka dago. Conflicto entre Naturaleza, Conocimiento y Desarrollo

 El tema se enmarca en las relaciones sinérgicas y en los conflictos entre Naturaleza, Conocimiento y Desarrollo. La combinación entre arte, tecnología, naturaleza y desarrollo es muy prometedora pero como su interrelación implica activos colectivos de primer nivel –creación, cultura, conocimiento, sostenibilidad y bienestar- obliga a una disección y a una ordenación para el caso de que estos bienes choquen entre sí.

 El punto de partida y primer paso de todo el andamiaje decisional para un proyecto cultural en una Reserva debe ser el respeto a la naturaleza como bien escaso que es y por la responsabilidad colectiva de la sostenibilidad y la transmisión intergeneracional. Respeto no es no intervención sino cuidado, mejora y humanización controlada, especialmente cuando de Reservas de la Biosfera se trata.

Así el desarrollo ecológico o medioambiental de un territorio prima sobre el desarrollo socioeconómico concreto, pero al mismo tiempo aquel no tiene que ser un obstáculo para éste sino, al contrario, una oportunidad para hacer un tipo de desarrollo distinto, eficiente, rentable y modélico.

No verlo así se traduce en ver el entorno como problema y en la erosión permanente de un patrimonio natural legado. La conservación ecológica o medioambiental también prima sobre el arte o la cultura, constructos humanos históricos, moldeables e infinitos.

La Ley de Protección y Ordenación de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai de 1989 y el Plan Rector de Uso y Gestiónde la Reserva”, aprobado por el Gobierno Vasco en 1993, así como el PADAS eran la referencia de partida para el enfoque.

De haberse aplicado, el participativo “Programa de Armonización y Desarrollo de las Actividades Socioeconómicas” (PADAS) de 1998, hoy se estaría en otra situación. De hechola Diputación se ha desentendido, hasta hoy de un plan integral de inversiones multifuncionales (industriales, rurales, infraestructurales y medioambientales) a las que invitaba el PADAS e inclusola Estrategia de Desarrollo Sostenible de 2009-2015 del Gobierno Ibarretxe y el plan de desarrollo económico y social, impulsado desde el Departamento de Medio Ambiente (EA) y Diputación de Bizkaia. Y, ahora, a los doce años, las dos iniciativas fuertes que conocemos son dos: por fin, la bienvenida apuesta viaria para un comarca pésimamente comunicada y que ha lastrado su desarrollo (550 millones se antoja algo excesivo pero cómodo) y el Guggenheim Urdaibai (200) y la previsión presupuestaria de 11 para el Polígono de Muxika (lo que querría decir que el GV-EJ tendría que poner 29, al ser el coste total de 40) y 20 para saneamiento.

La visión del informe de “Resultados de los estudios preliminares” de Dic-2009 que disponen los partidos,la Diputación Foral de Bizkaia regentada por el PNV proponía un proyecto, el Guggenheim Urdaibai, que no parte de ese enfoque equilibrado sino que centra su visión en aprovechar económicamente una marca prolongando en otra zona una experiencia exitosa en claves turísticas; y partir de ese leit motiv central se intentaba compatibilizar, sin lograrlo, los activos antedichos: creación, cultura, conocimiento, sostenibilidad y bienestar.

 La pregunta inicial no fue ni cultural (qué infraestructura necesitamos) ni qué hacemos con Urdaibai sino dónde colocamos una sucursal del Guggenheim. Desde ahí, el dedo se fue para Urdaibai, presentado en clave turística. O sea, el tema no ha surgido –¡ojalá hubiera sido así!- porque todos los partidos se empeñen, de repente, por desarrollar una comarca -el Urdaibai estancado- bastante vigilada en lo ecológico y casi abandonada por Diputación y Gobierno en inversiones económicas y viarias en los últimos 25 años desde quela UNESCO declarara Reserva dela Biosfera al estuario y su comarca (1984).

En la definición del “Resultados de los estudios preliminares” el leit motiv es “marca” y turismo y solo después hay una mal planteada combinación de concepto, proyecto, contenidos…..

 a) Se produce un círculo vicioso con la tesis de ese informe: su éxito económico (apuesta por la masividad en el turismo) incurriría en riesgos en gestión ambiental. Y, en cambio, su fracaso económico (una inversión sin retornos) sería nuestro fracaso social por invertir inadecuadamente en época de crisis. Es lo contrario de la sostenibilidad intergeneracional que exige minimizar riesgos en la era de la incertidumbre.

En el discutible “estudio de mercado” del informe se dice que visitarán la instalación una media de 148.000 personas cada año. Vamos a dejar aparte que utiliza la técnica de dar como pre-acción una actitud (es como dar por buena la respuesta de los televidentes que siempre decimos querer más programas culturales…. y que casi nunca veremos). Además esa generosa cifra es sin relación con un edificio de impacto. O sea ¡afortunados de nosotros! nos lo podemos ahorrar ¿no?. Pero si esa cifra se cumpliera tendríamos un problema, porque focalizados hacia un punto, y en oleadas de fines de semana, fiestas y vacaciones, la presión sobre el Urdaibai –desplazamientos, infraestructuras, hostelería, tiendas, hoteles…- se me antoja fuerte. Eso sí, se generarían 22 millones de euros de valor añadido, 489 empleos y una recaudación de 9,5 millones parala CAV, dicen. Los comerciantes, felices, y los tranquilos vecinos de Busturia y Sukarrieta, creo que mosqueados. Pero, aún hay más, si a los 148.000, le añadiéramos la barahúnda multiplicada por un exitoso inmueble en pleno “entorno”, ya tendríamos un gravísimo problema medioambiental.

b) El elemento emblemático del que partía era utilizar el solar de la “Colonia de Sukarrieta” incluyendo su demolición por ser una “obra menor de Bastida”, menospreciando su belleza y encaje en el entorno y, sobre todo, minimizando que la torre es un icono y que está fijada en la memoria colectiva de miles de vizcaínos y vizcaínas, que pasaron una pequeña parte feliz de su niñez en Sukarrieta. La “Colonia de Sukarrieta” iba a ser víctima. Felizmente ya se ha rectificado en parte esa pretensión, con la propuesta de DFB de calificar el conjunto como “espacio cultural”, no como patrimonio, y protegiendo al menos el edificio central. Proponer destruir esa parte de la memoria porque estorbaba a otro proyecto era una falta de respeto, independientemente de que el Parlamento lo declare Monumento o no. En cambio redefinir su uso (o no) es más entendible.

Esa torpeza propositiva ha minado la credibilidad del proyecto. Ha habido ya una marcha atrás en lo que al edificio de Bastida se refiere pero ello ya mostraba un talante poco edificante y muy edificatorio con lo que cundía la sospecha de que el proyecto también fuera una base de nuevos viales, nuevos servicios de hostelería, nuevas edificaciones, nuevas zonas urbanizables….un Caballo de Troya edificatorio y de revalorización de terrenos congelados.

C) Se puede aceptar con mucha buena voluntad, y aislando otros planos que, en lo estrictamente ambiental, no sería impensable un equipamiento respetuoso con el entorno. Depende de tamaños, lugares, formas y anexos. Y además la vigilancia social y del Patronato hace difícil cualquier proyecto dañino. Pero sí hay riesgos, no necesariamente consumables, para la sostenibilidad.

Llama la atención que la propuesta de traslado de la Colonia a EA y la probable demolición partiera del nacionalismo moderado que debiera tener más sensibilidad para los temas de memoria e identidad.

D) Dada la cifra manejada (133 millones) requería una inversión edificatoria notable bastante alejada y muy contradictoria con el propio e interesante concepto de “arte- naturaleza” que para justificarlo aparece en el informe. Y es especialmente contradictoria con la idea de “museo extendido” o el museo difuso o sin paredes o sin puertas que tan brillantemente expuso Jesús Mari Lazkano en las Jornadas de julio de Gaia y EHU-UPV en Sarriko y que suscribiría al 100%. Pero estoe tiene su vuelta. Si no se necesitara un caro “edificio emblemático” ¿para qué 133 millones?.

E) Nadie podría aseverar que la interesante propuesta conceptual de intensa relación slow (“tranquila”) entre artistas y visitantes, entre arte, vida y naturaleza, como la que se propone en el informe de diciembre 2009, vaya a poder ser masiva. Más bien lo contrario. Es una experiencia para minorías, salvo muestra impactante. Para que fuera masiva se requeriría un edificio singular potente, e improbablemente exitoso por si mismo e integrado en el paisaje. A partir de ahí las preguntas se agolpan haciendo tambalear el proyecto mismo ¿Hay que tenerlo o no? ¿Y construido, sería exitoso? ¿y por qué tan caro? ¿Y si no se puede recuperar habrá que hacer una fuga hacia delante con más volumen construido en la zona ?

Ese círculo vicioso es un reflejo de una contradicción profunda entre el interesante esquema conceptual, propuesto por artistas, y la obsesión arquitectural y urbanística, propuesta por políticos. Éstos utilizan aquél para legitimar ésta. Pero, en el fondo, no casan.

 O sea, asumiendo que la idea cultural de “Arte-naturaleza” es muy buena, sin embargo, dados los intereses que priman y el empeño arquitectónico emblemático hay riesgos medioambientales pero sobre todo económicos y de concepto en el proyecto hasta ahora conocido (esbozado en “informes preliminares“). Se requiere como mínimo un redimensionamiento radical.

3. Kultura eta Garapen Jasangarria ez daude aginte-postuan/ Cultura y sostenibilidad no están en el puesto de mando

La cultura, según se mire, es un modo de vida, un capital simbólico, una producción, una identidad, una herramienta de gestión de los cambios sociales o un componente transversal de las sociedades en proceso de cambio a las que aporta identidad, cohesión y visibilidad. Es por ello que los nuevos modelos de gestión de los territorios incorporan cultura e innovación, para definir ciudades, regiones, comarcas o países “inteligentes” y conectados.

El mix de cultura, innovación, proximidad, socialidad, identificación, sostenibilidad, participación, conocimiento y desarrollo consciente del territorio puede dar lugar a ventajas sinérgicas formidables.

Pero, en primer lugar, conceptualmente la cultura debe mantener -entendida en sentido muy amplio y no normativo- su autonomía, e incluso considerarse una sustancia central que define a las sociedades avanzadas.

¿O solo tiene una función instrumental, de acompañamiento, en beneficio de estrategias económicas y, además, ello es inevitable en el capitalismo global?.

El acento económico transversal no debe hacerse a costa de convertir la cultura, que es un fundamento social y un objeto de estudio en si mismo, en un ítem más de la economía, de la creatividad o de la innovación.

Pero hoy predominantemente, la cultura vista desde la economía convencional es entendida de forma instrumental, como medio para la diversificación, reconstrucción, mantenimiento, consolidación o desarrollo de las ciudades y territorios, incluyendo a las industrias culturales locales, en unos casos o desde las actividades de conocimiento, de otro.

El paradigma del economicismo cultural sustituyó hace tiempo al de la democratización cultural en las políticas públicas, que siguen sin hacerse cargo de tres requerimientos nuevos: la creación, la diversidad cultural y el derecho de acceso. La subordinación de las políticas de democratización cultural a los imperativos económicos durante las últimas décadas, ha sustituido la mirada desde el lado cultural del desarrollo por la visión casi exclusiva desde el lado económico de la cultura. Incluso en lo relativo a los productos culturales, gana terreno la lógica liberal, del principio de subsidiaridad frente a las lógicas de intervención, promoción e impulso motor que deberían tener las políticas públicas.

De hacerlo se perderá por el camino la cultura misma, diluyéndose su rol social como caja de herramientas general y como referente crítico para la evolución social misma, al tiempo que la política cultural perdería su punch democrático y cohesivo.

El punto de vista inicial en boca del Diputado General fue de “una inversión pública cuyo retorno en la economía y en el empleo es clarísimo”.

En segundo lugar, tampoco es sacrificable la sostenibilidad entendida como principio transversal para todas las actividades humanas.

Es más en el caso de una Reserva el desarrollo medioambiental dentro de un desarrollo socioeconómico concreto, no es un obstáculo sino, al contrario, una oportunidad para hacer algo distinto, eficiente, rentable y modélico. No verlo así se traduce en ver el entorno como problema y en la erosión permanente de un patrimonio natural que se nos ha encargado.

Los proyectos culturales se deben poder defender por si mismos, en primer lugar, por criterios estrictamente culturales o socioculturales –con sus prioridades y funciones–; en segundo lugar y de modo subordinado, pero legítimo y evaluable, por rentabilidades económicas en claves de desarrollo, turismo, intereses inmobiliarios o constructivos. Quienes rechazamos una función instrumental de la cultura para otros fines y la ponemos en el puesto de mando (de lo cultural), defendemos aquellos proyectos culturales útiles por si mismos y viables, y solo de forma añadida la vinculamos a otras finalidades sociales o económicas que favorezcan su buena gestión y generen sinergias con otros enfoques: desarrollo local, economía regional…

Ello tiene dos corolarios: la necesidad de planificación de equipamientos según necesidades culturales reales de país y huir de la lógica neoliberal en lo que atañe a una cultura minoritaria.

Por un lado, sería inadmisible que, por un hipotético efecto tractor, las decisiones comarcales que afecten a las infraestructurales culturales deban ser “independientemente de las necesidades del país en materia de infraestructura cultural” tal y como dijo un ex Diputado General. O nos sobra tanto el dinero que cada institución decide lo que quiere y por su cuenta; o nos sobra nación porque vivimos en un reino de taifas; o hemos perdido el norte de las necesidades de construir país desde la cultura y el desarrollo abierto de la identidad.

Es contradictorio que todas las Diputaciones estuvieran a favor del Plan Vasco de Cultura 2 y, al mismo tiempo, no se avengan hoy a una Planificación cultural integral de infraestructuras y eventos nacionales.

Para que los proyectos de desarrollo cultural y territorial encajen y sean coherentes, deben proceder de una planificación cultural integral que cubra las necesidades más importantes y evidentes en un país o territorio y que son las que tienen que animar la prelación de proyectos.

Por otro lado, si se aplicara la recomendación de ese mismo exdiputado General, de excluir el gasto cultural que no tenga retorno económico, para ahora ya no nos quedaría ni euskera ni patrimonio ni una sociedad educada. El modelo liberal hubiera acabado con nosotros como pueblo y como sociedad. Hay mucho gasto e inversión cultural a los que no hay que exigirle retorno económico y, en cambio, otras decisiones culturales deben tener, además, efectos económicos positivos.

El proyecto inicial solo estaba orientado por la reutilización de marca combinada con un supuesto efecto en el desarrollo comarcal en base al turismo – no quiero echar mano de la hemeroteca y las declaraciones sobre noches de pernoctación – y no por un criterio de cultura o de desarrollo cultural en base a las necesidades del país.

4. Eskualdeko garapena betegabe dago/ El desarrollo comarcal… pendiente.

También se decía que el proyecto de Guggenheim Urdaibai ya ”vendrá acompañado de medidas complementarias” sin decir cuáles, dónde, cómo y cuánto, y que debían haberle arropado, si de desarrollo hablamos. Si hubiera venido todo en un paquete, el debate hubiera sido otro.

 Apuntando “hacia un modelo socioeconómico sostenible” el Taller de Ekologia de Gernika señala en un balance negativo (Aldaba nº 162, 2010) que se requerían “propuestas ambiciosas e ilusionantes en el sentido de impulsar la recuperación del caserío y actividades de desarrollo sostenible en la industria, el turismo, la construcción, la explotación forestal, la educación ambiental o la innovación tecnológica, por citar algunos sectores”. Contrariamente a ello las instituciones – decía- han dejado que se vayan a pique el caserío como unidad productiva, la pesca, la industria conservera, la cubertería… sin recambio alternativo en todos estos años de lenta agonía.

Si se trata de un motor del desarrollo de una zona debe ir acompañada de otros proyectos no necesariamente culturales, sino industriales, infraestructurales o rurales según los espacios de la zona (industria en ciudades, desarrollo rural en la zona rural, infraestructuras dosificados en sus impactos a las características de cada espacio).

 Esto, al menos lo ha entendido tardía, reactiva, improvisada pero felizmente el EJ-GV (18-6-2010), al proponer una paleta más multicolor de inversiones que complementan las del Bizkaia Bizia de DFB.

Para ser justos hay que decir que nuevos viales –que no se abuse para las cementeras con viales o carriles que no hagan falta- y Guggenheim significan un laudable salto institucional en pro de la comarca, pero que se pensara en empezar por un experimento, incierto, sin consenso y sin otros proyectos que realmente aseguren el impacto de desarrollo en un territorio abandonado no era muy de recibo. Un fracaso minaría la moral colectiva durante años.

Distinguir la comarca de sus cabeceras

El aplazamiento año tras año de la decisión clave de iniciar la perforación de los obstáculos naturales de Autzagane y Sollube –felizmente ya tomada y presentada- facilitaba la sostenibilidad de la comarca pero también el aislamiento de los dos núcleos de población que concentran el 80% de los 45.000 habitantes de la comarca (Gernika y Bermeo). Autzagane y Sollube siempre han sido disuasorios para la actividad económica o turística y puntos negros en accidentes. Las vías rápidas se hacían necesarias desde hace 25 años hasta Gernika desde Amorebieta y hasta Bermeo desde Mungia. En el resto comarcal lo sostenible son las comunicaciones de poco impacto.

El concepto demasiado homogéneo de la protección y de la sostenibilidad de la comarca, aplicado también a los núcleos grandes; la opción de una parte de los residentes por preservar su calidad de vida sin masificaciones; y, sobre todo, la falta de coordinación y de compromisos institucionales de sostenibilidad con una inversión compatible con una finalidad económica y para la atracción de capital privado… han llevado a la comarca a la situación actual. Ésta se puede definir como de conservación razonable, pero sin proactividad sostenible, en la parte marítima, de canal y ría y en los pequeños núcleos, y de declive para las cabeceras de comarca. Estas quedaban fuera de las grandes infraestructuras viarias.

Hoy, ambas, son más bien enclaves residenciales, con unas economías dependientes de los barcos lejanos bermiotarrak y de la actividad extracomarcal de los gernikarrak y no hay ciudadanos de eotras comarcas que vayan a trabajar a Gernika todos los días. Parece como si, a la postre, solo se hubieran encarado los horizontes rural y de turismo minoritario y de visita corta para el conjunto de la comarca.

Hay un problema de enfoque. Para la comarca se ha de preservar y mejorar el alucinante entorno -con unos equipamientos que garanticen la calidad de vida de sus habitantes y su función de cuidadores de un patrimonio colectivo- mientras se aprovechan, además, sus numerosos recursos culturales y turísticos, hoy poco promocionados. Y, en cambio, Gernika y Bermeo requieren una apuesta económica de industrialización de nuevo tipo: por ejemplo, industrias no contaminantes, parques tecnológicos en un entorno atractivo para un capital humano hipercualificado, equipamientos culturales de primera. Las nuevas generaciones necesitan un futuro… sostenible.

5. Arrisku gehiago bizi dugun arrisku aro honetan/ Más riesgo en la era del riesgo y de la crisis

El lema debe ser asumir riesgos dentro de un orden.

Antes del crash financiero que aún seguimos viviendo, la imaginación y la creatividad eran los valores más pregonados en el mundo, pero la creatividad financiera –un trasunto de la avaricia- fue un espejismo con cataclismo. Por eso, hoy los valores en alza ya no son los de la imaginación sin límite sino la racionalidad, seguridad, confianza, rigor, uso racional de los recursos… Ganan los proyectos necesarios, tasados, fiables, promisorios y solventes. La prudencia es un criterio por si mismo.

A eso no se puede contestar en el caso del proyecto de Guggenheim Urdaibai en Sukarrieta con un “puede salir bien”. Claro!… Y mal!. Así no se decide en políticas públicas responsables.

Pero la desconfianza de muchos se basa cuatro cosas:

-el nivel de riesgo asumido por su coste e incertidumbre de resultados;

- su carácter de único proyecto fuerte –junto a los túneles- para el desarrollo;

-el recelo por la tradicional insensibilidad institucional medioambiental en el conjunto vasco e, incluso, en Urdaibai (en temas contaminación de algunas empresas, efectos devoradores de alguna cantera, alturas en vivienda en Kanala, incluso a pesar de decisiones judiciales y, sobre todo, desidia);

- y el enfoque economicista del proyecto que puede revertir además en unos pocos.

Si, al contrario, fracasara ¿a quién se le reclaman?. ¿Al conocido Andanas?. ¿Y el impacto de las obras y de construcciones privadas que quedarían ahí?. ¿Y el coste de oportunidad?. O sea ¿Qué otra obra cultural necesaria se pudo hacer, con efectos respetuosos, multiplicadores y seguros, y que ese macroproyecto impidió porque no había dinero para todo?

Hay un problema de concepto en el plano de la gestión. El informe rezuma la filosofía del retorno rentable. Se dice, despreocupadamente, que solo por construir se generarían 2.000 puestos de trabajo temporales, un impacto multiplicador en su construcción de 384 millones y un valor añadido de 105 millones enla CAV. Y que en pocos años se recuperaría todo lo invertido, como en Bilbao.

Una propuesta excesivamente aventurada en el tema aunq lo avalen doce informes por encargo, y caros (342.600 euros), para una decisión pretomada.

Lo firme quien lo firme, ya es muy difícil sorprender con un edificio “emblemático” que exija una visita ineludible. Mi ama, con la sorna que le dan sus 96 años, los llama “zutunikoak” a los edificios como el de Iberdrola. La apuesta por el Guggenheim-Urdaibai del informe parte de una premisa discutible en lo financiero al trasladar el éxito económico de Guggenheim Bilbao.

Ahora mismo la obsesión es que se abra un concurso de ideas edificatorio, sin aclarar presupuestos ni sentido último del proyecto y haciendo irreversible el proceso.

Da por amortizable y recuperable cualquier gasto público por sus hipotéticos efectos multiplicadores, lo que solo es cierto para algunos equipamientos e infraestructuras tractoras o transversales… Y no para otras.

 6. Guggenheim-Bilbo aktibo gisa / El Guggenheim Bilbao como un activo a desarrollar

Pero también hay que retomar el tema del Guggenheim, tanto por su gran importancia como porque finalizó su Plan Estratégico en el 2008, y hay que renegociar o liquidar el contrato para 2014.

 Habrá que hacer ese debate, incluso desde el principio. (Tengo opinión sobre su origen –quién dijo qué y por qué; en qué nos equivocamos y acertamos algunos- y su desarrollo -con sus muy importantes éxitos, algunos fracasos y significativas servidumbres derivadas de una franquicia transnacional y de un concepto cultural de implante en una cultura minoritaria- pero lo dejo para otro momento porque no es central en el estado actual del debate).

A pesar de su desgaste, no hay que abandonar la marca Guggenheim. Tal y como ha resultado es un activo mejorable en claves de reapropiación social y de desarrollo.

 En el plano de la reapropiación, hay que redefinir el contrato a fondo –asumir la capacidad de decisión sobre la obra comprada, a comprar y a mover-, la programación -con sinergias más equilibradas y propias- y una nueva forma y equipo de gestión, menos dependiente e implicado en el engranaje neoyorquino.

En el plano del desarrollo, son razonables, al menos, dos cosas.

Una, complementar el Museo, con una sucursal distinta sin arquitectura excepcional pero con programaciones muy especiales y, que podría tener varias ubicaciones alternativas. O bien el propio Bilbao, si la apuesta fuera de exposiciones especiales, procesos creativos en cultura urbana, tech art, net art, instalaciones, performances … prolongando así las estancias de visitantes (en Zorrotzaurre hay lugares indicados). O bien en Gernika o Bermeo o en el propio Sukarrieta redimensionando radicalmente el proyecto para artistas en residencia, exposiciones y procesos creativos, por ejemplo, centrados en intervenciones “arte- naturaleza”, pero con una inversión infraestructural pequeña, ….. si tuviera competencias demostrables en ello tras un concurso público leal.

Otra, ganar espacio. La visita en Bilbao a veces se queda corta en clara desproporción entre el impacto emocional arquitectónico y la experiencia expositiva. Para ello cabría, por ejemplo, aprovechar de otro modo la gigantesca sala Fish sacando a la ciudad parte de las ocho magníficas esculturas torsionadas de acero oxidado de Richard Serra (no parece que se puedan robar y cabe protegerlas del vandalismo).

7. Elkartze eta topaleku bideak jorratu behar dugu / Necesidad de encuentros

En Ciencia Política explicarían lo que está pasando con el conflicto entre partidos, instituciones y plataformas, como un choque de élites políticas, aunque en el origen del enfoque hay una idea de un profesor –según me lo confesó y así será-, al que escucha una élite, el lobby económico-cultural vinculado al Guggenheim-Bilbao-Nueva York y la cúpula dela DFB, y que hace suyo el BBB del PNV.

Hay que recordar que ese proyecto de museo se planteó desde el desencuentro y con poca habilidad. Se publicitó sin proponerlo en el marco interinstitucional –hay ahí un punto de deslealtad significativo- que gestionaba el Plan de cultura en la legislatura anterior, plan al que contradecía estratégicamente.

La DFBposiblemente confiaba que al tener mayoría el PNV en el Gobierno Ibarretxe, se llegaría a implicar a un EJ nacionalista en el proyecto. Pero hubo cambio de Gobierno y una crisis, yla DFBsiguió, a piñón fijo, sin valorar que todo había cambiado y que era pertinente otra estrategia de diálogo. Al contrario, mantuvo la idea prepotente de seguir solos para adelante y ya se sumarán…. porque no tendrán mas remedio, como en San Mamés. De nuevo la flauta y el cántaro. Esta secuencia de actuaciones encaja fatal con la acusación al Gobierno de “vetar” el proyecto. Se le ha intentado imponer tal cual, y cuando hacía aguas, se le ha propuesto negociar un concurso de ideas, que implica seguir quemando los barcos hasta la victoria final. Francamente, de niños!

Su gestación no nace de la gobernanza participativa sino de un decisión de élites que, a posteriori, se quiso arropar con una plataforma de algunos ciudadanos, incluso algún político responsable de la decadencia de la comarca, en la expectativa de ganar a la opinión pública, dándole al proyecto el carácter de panacea para el desarrollo de la comarca.

La reacción inicial del gobierno fue inapropiada: una improvisación aderezada con un enfoque falso (“demasiados museos”, un parador nacional y una fábrica de creación). Solo a posteriori ha reorientado por el lado que algunos señalamos en artículos de prensa –el desarrollo integral de la zona- con una suma de proyectos de biodiversidad, 2 de cultura (bienal y ASTRA), educación (EFP y ecosiseño), industrias (Polígono de Muxika), infraestructuras (terminar el saneamiento y puerto de Bermeo y arreglos de ferrocarril), Agricultura (Coop de producción ecológica) y turismo) que llegan a los 132 millones financiados solo en parte por EJ-GV aunque 2/3 ya estuvieran comprometidos pero no ejecutados. Y de nuevo ha aparecido el Parador.

Qué le falta al GV después de este gol por la escuadra diputacional? Primero, cumplirlo; y segundo le falta la perspectiva de Infraestructuras culturales del País porque les falta el sentido de país y tienen la cultura vasca siempre en sospecha.

Así la propuesta de Contrato Ciudadano por las Culturas ni va a ser contrato, ni se sabe a qué país se refiere al desaparecer lo vasco de la definición, ni por lo visto existe cultura vasca, sino solo un conglomerado multicultural de distintas culturas sin destilado final. 

Se trata de dos casos opuestos de arrogancia: el Contrato Ciudadano por las Culturas del Gobierno y el Guggenheim 2 dela Diputación.Tenemosun problema con parte de la clase política.

En estos temas lo lógico es decidir en gobernanza, de modo integrador y con los máximos consensos, especialmente en los proyectos caros. Su legitimidad y éxito dependen de eso mismo normalmente. Los máximos consensos sociales deberían ser una norma elemental de conducta para las cosas de la política cultural (la cultura colectiva) y de la política de desarrollo comarcal (las cosas de comer y de la transmisión generacional). Si nos equivocamos que nos equivoquemos desde mayorías. El liderazgo excesivo choca con la democracia. ¿Es legítimo que una minoría nos haga asumir un riesgo excesivo? Yo creo que no, aunque a base de presiones logre la “legitimidad aritmética” que hoy, en otro tema, tanto denostamos.

Históricamente ha habido notables choques institucionales en la comarca y una discutible gestión de la comarca tanto por el lado de la sostenibilidad como, espacialmente, económica.

 Para su desgracia la comarca ha vivido una larga historia de desencuentros inter-institucionales que la han semiparalizado en lo concreto en claves de “sin”: sin vías rápidas para llegar a sus cabeceras, sin inversiones ni medioambientales ni económicas suficientes, sin industrias ni planes industriales mientras se veía caer la pesca, la industria pesquera, la cubertera, la ganadería y el agro y solo prosperaba la explotación forestal…..; sin soterramiento de tramos de ferrocarril; sin bidegorri integral; sin ejecución de plan de saneamiento integral; sin infraestructuras de gestión in situ de la Reserva …

 Una Diputación reactiva, tradicional y con su propia idea del desarrollo, a pesar de que tenía los medios para un cambio sostenible, y que es la que tiene la capacidad de decisión y financiera en lo económico e industrial prefirió invertir en otras comarcas; un Gobierno gestionado en esa cartera de Medio Ambiente siempre por un partido minoritario hasta 2009 (PSE-EE antes y EA después); y unos Ayuntamientos desconcertados, han perdido una oportunidad de ejemplarizar ante el mundo y hasta hoy la compatibilidad medioambiental y humana de una Reserva.

O sea ya es difícil eliminar la sospecha de que esta vez se van a hacer las cosas bien. El recelo está instalado en la ciudadanía… lo que recomendaba un acuerdo insterinstitucional entre DFB, Ayuntamiento, Gobierno y Patronato para eliminarlo.

8. Garaiz gaude?: bost proposamen /¿Estamos a tiempo?: cinco Propuestas

El debate no debería ser Guggenheim Urdaibai si o no, hasta el extremo de plantearlo como un ejercicio de lealtades, un conmigo o contra mi. Es un grave error. Mi posición es la de “quizás”, y de condicionar ese proyecto a que se ubique en las necesidades culturales del país y de sus prioridades y a que la decisión que se tome sobre el tipo de equipamiento se enmarque en un plan integral (medioambiental, económico y cultural) comarcal de verdad y mediante consenso. En otro caso ¡descartarlo!

La bronca ha llegado demasiado lejos y ya es una disputa de colegio de las de “…y tú más”.

 Cabe canalizar perfectamente el PADAS de forma compatible con las propuestas del GV y del Bizkaia Bizia dela DFBpara 2010-15, pero exige que se sienten y hablen.

¿Cabe algún proyecto concreto de ubicación de industrias verdes en Gernika, Muxika o Bermeo? Qué tipo de parque se requiere depende de la iniciativa institucional sobre una especialización promocionada para un determinado parque? Son algunas preguntas a contestar.

 PRIMERA PROPUESTA

Para hacer las cosas bien, ¿podrían nombrar una comisión equilibrada e independiente que proyecte por consenso las preferencias inversoras y los proyectos económicos y culturales para Urdaibai, en menos de 6 meses?

*****

Uno de los debates a hacer a escala de país y de Bizkaia, y el más importante para una decisión cultural, es qué equipamientos culturales nos faltan y son prioritarios como país o nación que somos, debate que nadie quiere hacer pues hay nula receptividad institucional de tirios y troyanos; y, hecha esa prelación, ver si alguno de ellos debería ubicarse en Urdaibai.

Nos falta alguna?. Para Euskadi, al menos tres museos importantes, Y para Bizkaia un gran centro creativo.

a) No tenemos un Museo Nacional (o de Euskadi) de la Historia y de la Sociedad vasca para el que hay un preborrador desde hace cinco años –“Euskal Hiria Zentroa-, que tenía dotación (no ejecutada) para 2009 (13 millones) y estaba aprobado en el Consejo Vasco de Cultura de febrero de 2009 porque figuraba en el 2º Plan Vasco de Cultura.

b) Un Museo de la Industria y de la Innovación que, como espacio de reflexión y comunicación, es lo mínimo que se puede pedir a un país que tiene tanto que agradecer a su sufrida historia industrial y que quiere apostar en la era postindustrial por el I+D+i. Hay un preborrador muy interesante (abaratable, ampliable y mejorable) de la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial. La Ría es el lugar idóneo para ello.

c) Un desarrollo cualitativo del magnífico Museo de Bellas Artes de Bilbao, convirtiéndolo en Museo Nacional (o de Euskadi) de Bellas Artes, y que podría así completar colecciones y funciones, ganando en espacio y, sobre todo, en altura, ya que sus vecinos de Iberdrola han subido las cotas …bastante.

d) Dejando aparte los museos, se requiere un centro de producción y de creación cultural de cabecera en Bizkaia como tal que concentre artistas, procesos creativos, diálogos interculturales…en un mix de los modelos de Arteleku y Bilboarte, asumiendo funciones del tipo de Monte-hermoso y Krea de Gasteiz, y recogiendo la experiencia de los espacios creativos albergados en viejas fábricas, típicas en Francia, Quebec o Catalunya.

Esta cuatrilogía la puede entender un nacionalista tradicional (la nación y la cultura), uno de izquierdas (la clase y su historia) y, por los dos motivos, un izquierdista abertzale.

 SEGUNDA PROPUESTA

¿Pueden acordar las instituciones por razones de país el listado de infraestructuras culturales prioritarias que irían en Bizkaia?

TERCERA PROPUESTA

¿Cabría, para salvar la cara de ambas instituciones, que se fundieran el proyecto Guggenheim- Urdaibai (DFB) y el de la Bienal de Arte y Naturaleza (EJ-GV), en un proyecto de “arte en, de y con la naturaleza” en Urdaibai a tono con el concepto de museo deslocalizado, difuso, sin apenas edificación, de Jesús Mari Lazkano ?

****El espacio artístico no seria el espacio edificado sino la pródiga naturaleza de Urdaibai y entendiendo que el proyecto en su conjunto además de ser aportativo debería lograr unos niveles significativos de público.

CUARTA PROPUESTA

Téngase en cuenta que un proyecto así no necesariamente debería ir conla Fundación Guggenheim: ¿tiene know how y relaciones en “Arte-naturaleza” que justifique pagar la marca y dejarles su gestión? No parece. No es sensato pagar por lo que no saben. Ciertamente tienen amigos expertos en esos temas y que podemos contactar por nuestra cuenta.

¿Y un concurso internacional no de edificio (pues no se sabe qué se quiere ni su presupuesto y, si fuera sobre un proyecto global de 132 millones sería una barbaridad) sino sobre qué modelo de programación regular de arte y naturaleza y desde ahí, se haría la definición de los elementos funcionales de un futuro edificio centro -y no caro- para ese proyecto? 

Si la Fundación Guggengheim asociada a otros lo ganara en buena lid. ¡Magnífico! Seguro que sería un proyecto espléndido.

QUINTA PROPUESTA

Si el coste del proyecto fuera (“solo”) de unos 15-20 millones de euros, ¿el sobrante podrían invertirlo la DFB y GV en otros proyectos culturales en Bizkaia, Busturialdea y especialmente en crear creadores? 

ramon zallo Gernika, Elai Aretoan 23-10-10.

Alkartasuna Fundazioak, antolatu zuen. Aurkezpena egin zuen Sabin Intxaurragak (Hil zen pixka bat geroago. Laguna, pertsona eta politiko ona izan zen)   

 

 

 

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